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Alimentación durante el primer año de vida

En gran medida el futuro de todas las personas esta condicionado por la alimentación que reciba durante el primer año de vida.
Una alimentación deficiente o erronea durante este período puede afectar de manera irreversible el crecimiento y desarrollo físico, el coeficiente intelectual y causar alergias alimentarias de por vida.
También puede afectar al bebé circunstancialmente provocando diarreas crónicas, anemia, dermatitis del pañal (irritación en toda la zona del pañal), etc.
Una correcta alimentación sería seguir la voluntad de la naturaleza, es decir nada mejor que amamantar al bebé por lo menos durante los seis primeros meses de vida.(beneficios de la leche materna).
A partir del quinto mes se debe complementar con alimentos, pero sin sustituir el aporte de leche(esquema alimentario).

BENEFICIOS DE LA LECHE MATERNA

Son múltiples los factores que hacen que la leche materna sea el mejor alimento para el bebé por lo menos hasta los 6 meses de vida, entre otras cosas brinda todos los nutrientes que el bebé necesita, le confiere inmunidad contra enfermedades respiratorias y diarreas, es un recurso económico e higiénico y además fortalece el vínculo que se crea entre la madre y el hijo. Estudios recientes demuestran que las personas que fueron amamantadas tienen menor riesgo de padecer obesidad, colesterol alto y diabetes en la edad adulta.

ESQUEMA ALIMENTARIO

Recomendaciones:

Incorporar los alimentos de a uno por vez.
Comenzar con cantidades pequeñas.
Durante los primeros meses deben ser alimentos blandos tipo papilla.
Dar los alimentos a temperatura tibia.

5º mes:

Comenzar con una sola comida diaria y poquita cantidad. Alimentos permitidos: yogur, postres de leche, leche con almidón de maíz (maicena), zapallo, zanahoria.

6º mes:

Incorporar: quesos untables, yema de huevo pisada, aceite de maíz, papa y batata (mezclada con otros vegetales controlando que no le provoque al bebé gases, en tal caso suspender para más adelante).

7º mes:

Se comienza a dar dos comidas al día. Incorporar: quesos blandos, carne de pollo o vaca (cortes sin grasa) bien cocidas y trituradas; verduras de hoja bien cocidas y picadas tipo acelga, espinaca; zapallitos (sin cáscara y sin semillas). También frutas de estación bien maduras (pera, durazno) siempre frutas naturales, NO enlatadas.

8º y 9º mes:

La alimentación ya empieza a ser más variada y ya pueden comer quesos tipo postre (con mayor maduración), remolacha bien cocida y rallada, pulpa de naranja y mandarina; uvas sin piel y sin semillas. En cuanto a los cereales se puede comenzar a darles arroz bien cocido y fideos finos. Pueden comer manteca, mermeladas o jaleas y dulces compactos. Se incorporan pan y galletitas tipo bizcochos para masajear las encías en estos meses que aparece la dentición (NO galletitas dulces).

10º y 11º mes:

Ya pueden comer quesos bien maduros, tomate sin piel y sin semillas, chauchas sin hilo y sin porotos.

12º mes:

Se incorpora la clara de huevo y el pescado. En general la dieta del bebé ya puede ser igual a la del resto de la familia siguiendo pautas sanas de alimentación y evitando los productos enlatados, la sal en cantidad abundante, las frituras, las bebidas gaseosas, la comida chatarra, el café y otras infusiones.

Este es un esquema general, siempre hay que tener en cuenta las recomendaciones del pediatra o de la nutricionista que atienda al bebé.

Cuídale con la alimentación

Los consejos del pediatra sobre la alimentación más adecuada para aumentar sus defensas frente a los trastornos invernales.

Durante el invierno, el organismo de niños y adultos puede encontrarse debilitado, sin las suficientes defensas para hacer frente a las enfermedades propias de esta estación: tos, resfriado, gripe…
Hemos preguntado al pediatra Isidro Vitoria Miñana las claves de la alimentación más adecuada para mantener a nuestros pequeños sanos y fuertes, y poder hacer frente a los trastornos típicos de este período:

1. ¿Cuáles son los alimentos que no deben faltar en la dieta de un niño durante el invierno? ¿Y en verano? ¿Existen diferencias según la estación del año?
Debido a los cultivos en invernadero, prácticamente hay todo tipo de alimentos durante todo el año. Sin embargo, los alimentos de temporada son más sabrosos y, probablemente, más nutritivos.
En verano, los niños deben acostumbrarse a un plato refrescante, como las sopas frías, el gazpacho o la vichysooise. También las ensaladas con gran variedad de vegetales, como lechuga, tomate, pepino, zanahoria o remolacha, son una buena opción. En los postres, es importante recurrir a las frutas frescas como fuente de vitaminas, bien de forma individual o en forma de macedonias. Por último, no hay que olvidar que el niño debe estar bien hidratado para evitar el golpe de calor, por lo que no se descuidará el aporte de agua y zumos.
En invierno, en cambio, se pensará en platos que aporten más calorías, como las sopas calientes, los potajes o los guisos. Las legumbres deben combinarse con cereales como el arroz para aumentar el valor nutritivo de sus proteínas. Las patatas son un alimento rico en hidratos de carbono complejos que puede cocinarse de formas muy diversas. El niño también tomará pasta con regularidad, por su aporte en hidratos de carbono.
2. ¿Los alimentos también pueden ayudar a prevenir determinadas enfermedades del invierno, como los resfriados? ¿Cuáles son los más adecuados para fortalecer las defensas de nuestros hijos?
La mayoría de las enfermedades de invierno, como los resfriados, son víricas y su origen hay que buscarlo en el contacto con las secreciones portadoras de otros niños (los niños pequeños “se quieren” mucho) o adultos. No se ha dado todavía con una vacuna eficaz para su prevención, ya que hay numerosos tipos de virus causantes de la enfermedad que mutan cada año.
Como medidas higiénicas para evitarlo se recomiendan lavarse bien las manos y secarse con una toalla distinta a la del enfermo, no fumar en casa, protegerse del frío, evitar ambientes cargados y tener a punto las defensas del organismo. En este sentido, uno de los nutrientes más implicados en la función inmunológica es la vitamina C. Los alimentos con mayor contenido de esta vitamina son los cítricos (naranja, mandarina y pomelo), las fresas, los kiwis, el mango, y verduras como los pimientos o las coles. También los lactobacilos, presentes, principalmente, en los productos lácteos fermentados, pueden tener un efecto beneficioso sobre el sistema inmune.
Por último, hay una serie de nutrientes (selenio, zinc y determinados aminoácidos) necesarios para que las defensas del organismo funcionen con normalidad. Estos nutrientes se logran con una dieta variada y equilibrada.
3. ¿Existe algún alimento "sanalotodo" que tanto los niños como los adultos deberíamos acostumbrarnos a comer?
No debemos pensar que exista un alimento “sanalotodo” que debamos consumir tanto niños como adultos. La inmunidad del organismo es muy compleja y no depende de un solo nutriente, sino de la combinación y sincronía de muchos elementos. Por ello, la mejor alimentación es aquella que sea variada, incluyendo frutas, verduras, legumbres, pastas y proteínas de origen animal (leche, huevos, carne y pescado).
Cuando erróneamente se abusa de un único alimento de forma exagerada por sus propiedades nutritivas, no estamos haciéndolo mejor, pues el organismo aprovechará sólo la cantidad de nutriente que de dicho alimento necesita, desechando el resto por la orina o almacenándolo. Es el caso de la vitamina C, en el que ni las megadosis que propuso el Dr. Pauling ni la ingesta exagerada de alimentos que lo contienen logra su objetivo, entre otras cosas, porque se acaba comiendo menos de otros nutrientes igualmente necesarios.

Lactancia materna

Si quieres saber todo sobre la lactancia materna pincha en el enlace:
www.pulevasalud.com/ps/subcategoria.jsp?ID_CATEGORIA=102801